Circulando habitualmente con nuestra moto, el neumático se va desgastando, nos fijamos en el dibujo y vemos que tenemos que cambiarlo en breve, pero tu moto parece ir bien. Cuando por fin la llevas a cambiar las ruedas… ¡Va mucho mejor! Es más ágil, más estable, más precisa, más todo.

Nos habíamos acostumbrado al cambio progresivo de comportamiento y no nos dábamos cuenta.

¿Cuáles son las señales que nos da nuestra moto? Vamos a verlo, aunque cada moto, y cada neumático, tiene su propia personalidad.

Neumático delantero
¿Qué se nota cuando el neumático delantero se gasta? Lo normal es que el desgaste sea de sus flancos, pues la rueda delantera “trabaja” cuando entramos en curva y mantenemos la trazada. En motos (y usuarios) que inclinan poco, tras muchos kilómetros el rodaje y las frenadas sí desgastan la banda central, pero es poco común. A medida que sus flancos pierden goma, se altera el perfil original previsto por el fabricante. Lo normal es que cuando esto ocurra la moto sea más subviradora, es decir, que sea más difícil hacerla entrar en la curva. Ese momento cuando sueltas frenos y la aceleras, exige más fuerza. En algunos neumáticos (según la marca, modelo y perfil elegido) es posible que pasado este primer momento de la inclinación, la moto tienda a “caerse” hacia dentro (entrando más o subvirando) aunque no es lo habitual.

El primer efecto es el más habitual: a medida que el neumático delantero se gasta, la moto cuesta más de meter en las curvas, y también hay que hacer más esfuerzo para que mantenga la trayectoria elegida (tiende a abrirse). Se puede combatir aumentando ligeramente la presión de hinchado (un par de décimas), según el neumático y la moto, pero cuidado: al hacerlo estaremos disminuyendo la huella de un neumático que ya está gastado. Si pretendemos mantener el mismo ritmo de antes, estaremos más cerca de perder el agarre de esa rueda delantera en curva y eso nunca termina bien.

Neumático trasero
Si cuando el neumático delantero se gasta perdemos agilidad… ¿qué pasa con el trasero? Pues curiosamente se pierde estabilidad, porque el neumático trasero normalmente se desgasta por su parte central, quedándose plano. La moto pasa la mayor parte del tiempo vertical, acelerando y parando o circulando por vías medianas o rápidas, salvo que se use sólo en circuito. Al pisar con menos precisión, la rueda trasera “serpentea” más de lo normal y la moto pierde aplomo y estabilidad en recta o curvas rápidas. Un efecto que se nota bastante es que el serpenteo aumenta cuando pisamos líneas blanca (señalización horizontal) por el pequeño cambio en espesor (pintura) y agarre.

Este efecto depende aún más que el desgaste de la rueda delantera de la moto y el tipo de neumático usado. En general motos muy ágiles son más sensibles a ello y les afectará más pronto el desgaste del neumático trasero. Neumáticos que por su perfil ayudan a la agilidad (cuando son nuevos) también dejan la moto menos estable antes, cuando se gastan. Motos más pesadas, largas y estables, en cambio, lo notarán mucho menos. Esta pérdida de estabilidad no va a mejorar la agilidad, por cierto, de hecho la moto puede ser algo más pesada también de dirección al tener la rueda trasera más plana. Y jugar con la presión de hinchado al alza apenas será apreciable si la rueda está muy plana. Toca, como delante, cambiar neumáticos.